domingo, 24 de septiembre de 2017

¿el problema es el taxi?

Desde hace un tiempo hasta ahora el gremio de taxis ha encontrado diversos opositores a su existencia, generados por un sin fin de razones, entre ellas la aparición de aplicaciones con precios bajos, los robos y las malas prácticas de algunos taxistas. como si fuera poco hace unos días se presentaron datos de un académico de la Universidad de Chile Alejandro Tirachini, académico del Departamento de Ingeniería Civil y Coordinador del Magíster en Ciencias de la Ingeniería, mención Transporte. cuestionando la utilización de la vía segregada para el transporte público basado en datos estadísticos donde efectivamente el taxi es el vehículo que menos masa mueve. sin embargo a razón de la problemática que existe hoy en el congreso para la regulación de los aplicativos es que me parece interesante este estudio en el sentido que estas aplicaciones con los datos entregados por el académico le da la razón a los taxistas en varios puntos, Claramente no se necesita abrir el parque de vehículos para el transporte menor de pasajeros. sería un despropósito con los datos entregados (ver: extracto de la publicación). razón de sobra para no tener una modalidad nueva de taxis. sino que sencillamente optimizar lo que ya está. esto permitiría la descentralización de vehículos buscando pasajeros en el centro de la ciudad, por consiguiente se matan dos pájaros de un tiro, le damos más espacio a las principales vías y optimizamos el servicio de taxis que ya existen, evidentemente conlleva a una mejor utilización del tiempo y combustible de buses, taxis y colectivos por las razones de movilidad que muy bien explicaba el experto. no generaría un mayor costo del que ya asume el usuario de taxi por el tiempo que debería abordar uno llevándolos a la pista de particulares por el tiempo que lleve detenido. ya que finalmente el taxista con esta medida se beneficia económicamente por el tiempo en que probablemente estará detenido en el taco no mejorando el servicio sino haciendo lo contrario. más allá de incitar al gobierno a que los taxis deban dejar la pista de buses, a mi parecer sin ser experto me parece mucho más lógico optimizar un servicio con aplicaciones que sacarlos de una zona entorpeciendo más el trafico y generar una nueva modalidad llevando más autos a realizar la misma labor con distinta forma de contactabilidad. de todas formas me parece cuestionable que hayan pasado cuatro años para poder revelar las conclusiones de esos datos. claro está que las aplicaciones son un avance y tenemos por ahí la herramienta para mejorar el sistema de transporte que existe en santiago.

Extracto de la publicación:

Entre los años 2011 y 2013 se hizo una medición masiva del nivel de ocupación de distintos modos de transporte que circulan en el Gran Santiago. Fueron 406 puntos de medición esparcidos en la ciudad, en los cuales se contó la cantidad de pasajeros en automóviles particulares, taxis, colectivos y buses. Las observaciones mostraron que los buses de Transantiago mueven entre 28 y 65 pasajeros por bus (promedio de períodos punta y fuera de punta), los colectivos entre 2.2 y 3.5 pasajeros en promedio (sin contar al conductor, quien está trabajando), los automóviles particulares entre 1.4 y 1.5 personas por vehículo y los taxis, mientras están ocupados, llevan entre 1.3 y 1.4 pasajeros por vehículo en promedio (sin contar al conductor).
Sin embargo, como entre el 45 y el 58 por ciento de las observaciones los taxis no llevan a ningún pasajero, su tasa de ocupación real es solo entre 0.6 y 0.7 pasajeros por vehículo. Luego, si asumimos que en uso de espacio un bus equivale a entre 2 y 3 automóviles, llegamos a la conclusión de que para viajar un usuario de colectivo ocupa en promedio entre 5 y 7 veces el espacio que ocupa de un usuario de bus Transantiago, un usuario de automóvil entre 10 y 15 veces, y un usuario de taxi entre 23 y 31 veces el espacio que requiere un usuario de Transantiago (a lo que hay que agregar el espacio para estacionar que necesitan los automóviles). Más aún, si el análisis se remite solo a los períodos punta, estos valores son mayores.




publicación completa del estudio de movilidad urbana
Continuar leyendo...

miércoles, 1 de agosto de 2012

LAS MENTIRAS DE LAS AFP


Durante la semana pasada se difundió de manera profusa la noticia de que a diez años de la creación de los multifondos, éstos han rentado entre un 4% y 6,5%. Nada se dijo respecto de la sistemática caída que vienen experimentando los ahorros de los trabajadores desde el 2007 en adelante. En efecto, sólo el 2008 se perdieron más de US$ 28.000 millones, cifra que en esa época representaba más de un cuarto del Producto Interno. Luego, con la estafa de La Polar, el fondo de ahorro perdió más de US$1.900 millones. En estos últimos cinco años los trabajadores han visto desaparecer de sus cuentas individuales millones y millones de dólares y, lo más grave, dado que un alto porcentaje de estos fondos (un 80% en el caso del FONDO A) continúan invirtiéndose en renta variable, vale decir, en instrumentos especulativos, las perspectivas son aún más negativas.
El gobierno con su Ministra, los altos ejecutivos de las AFP y los ex funcionarios de gobierno de la Concertación, insisten en mantener un discurso de que la previsión hay que mirarla en el largo plazo, y que por tanto, no vale la pena cambiarse del FONDO A ya que al hacerlo asumen la pérdida. Nada más alejado de la realidad. Desde la crisis, julio de 2007 a junio de 2012, el FONDO A ha perdido un 19,26%, en cambio el FONDO E, en igual periodo, ha obtenido una rentabilidad del 22,02%. Lo grave es que el 59% de los afiliados se halla en los fondos A y B, los de mayor exposición, y sólo un 8,9% está afiliado al Fondo E. De allí la gravedad de que las autoridades sigan recomendando una afiliación que expone irresponsablemente a los trabajadores.
Lo más increíble es que la mayor parte de las altas autoridades se han cambiado al FONDO E, pues es el que menos exposición tiene ante la volatilidad del mercado mundial, es más, el propio presidente de la Asociación de AFP, Guillermo Arthur está en el FONDO E.
Como insistentemente señalan, la previsión es un tema de largo plazo y hay que mirarlo con esa perspectiva. El sistema chileno cumplió 31 años y los datos de la propia Superintendencia de Pensiones muestran que las AFP al día de hoy pagan poco más de 900 mil pensiones y el promedio de éstas no supera los $175 mil, en circunstancias que el promedio imponible de los trabajadores es de $527 mil, es decir, las AFP pagan un tercio del equivalente del ingreso que percibían en su vida laboral. A esto hay que agregar que este sistema genera una alta carga financiera para el Estado, cercano al 60%, ya que entre 1981 y el 2009 más del 50% del gasto para pagar pensiones que hicieron las AFP y las compañías de seguros se hizo con dineros públicos.
La persistente mentira de los dueños de las AFP y el silencio de la mayor parte de los actuales parlamentarios, responde a la gigantesca capacidad de lobby que tiene las AFP, que seguramente con recursos de los propios afiliados financiaran parte de las campañas políticas y con ello cerrarán la boca para continuar perpetuando un sistema que sólo ha enriquecido a los grandes grupos económicos. Parte del discurso de quienes defienden este sistema, se centra en que es necesario “educar financieramente” a los trabajadores, como si dependiera de la educación, el acabar con la especulación financiera a la que son sometidos los ahorros previsionales.
La verdad, falta educación, pero educación para que los trabajadores revisen sus cartolas y comprueben como, año tras año, no logran acumular ahorros pues estos se desvanecen por la especulación a la que son sometidos y cómo, a diferencia de sus pérdidas, los dueños de las AFP aumentan las utilidades estratosféricamente.
El gran discurso de José Piñera para destruir la Seguridad Social en Chile, fue que los sistemas de reparto estaban en crisis; que eran una carga para el Estado, y que pagaban pensiones miserables. Un sofisma creado bajo dictadura. Nunca estuvieron en crisis, al contrario, la mayoría de las cajas de previsión al año 1980 mostraban superávit y las pensiones que pagaban oscilaban entre el 75% al 80% del salario y, comparadas con las AFP, nunca fueron una carga para el Estado, es más, su nivel de eficiencia era mucha más alto que el de las AFP.
Cuando Europa y el mundo enfrentan nuevamente una crisis derivada de la codicia del capital, inmediatamente se pretende destruir contra los regímenes de Seguridad Social, pues son los únicos sistemas que fundados en la solidaridad y universalidad permiten entregar dignidad a quienes viven de su trabajo. No hay ninguna evidencia seria que pueda demostrar que los sistemas de reparto están en crisis, Europa es la mejor prueba de ello, todos los países de alto desarrollo, como los del norte europeo, Alemania, Francia y la propia España, mantienen estos regímenes, y gracias a ellos, han podido capear de mejor forma la crisis que viven actualmente.
Chile y sus trabajadores tenemos un desafío ético que cumplir, consiste inexorablemente por acabar con este sistema espurio que se construyó con la total ausencia y participación de los trabajadores y que ha servido solamente para disponer de recursos a los grandes grupos económicos para que con éstos reproduzcan la riqueza en pocas manos.
Continuar leyendo...

miércoles, 12 de octubre de 2011

Por qué el Gobierno se aferra a la educación de mercado y se opone a negociar

Desde la dictadura de Pinochet que los chilenos no tenían oportunidad de soportar un gobierno tan torpe, miope y desprolijo. Mientras las imágenes de televisión mostraban al mundo escenas pocas veces vistas de descontrolada brutalidad policial, la Intendenta Metropolitana, impertérrita, responsabilizaba a los convocantes. Piñera, con provocaciones deliberadas, torpedeó la mesa de diálogo que el mismo convocó, pero su Ministro de Educación acusó a los estudiantes de haberla quebrado. Esa forma de gobernar explica por qué es el Presidente peor evaluado de América Latina, y que su popularidad haya caído de 60 a 30% en menos de año y medio. Pero más allá de lo que sugieren las apariencias, el comportamiento del Gobierno obedece a una lógica subyacente, de la que no puede escapar.

Si bien en el plano estratégico nadie puede probar que el gobierno se haya apartado un milímetro de la concepción neoliberal, la conducción táctica para enfrentar al movimiento estudiantil ha sido confusa y vacilante.

De esa guisa, se han sucedido anuncios para zanjar el conflicto, que a su turno han sido sustituidos por nuevos anuncios, tales como la llamada Agenda 9+1, la proclamación de que 2011 sería "el año de la educación supe­rior"; las modestas medidas contenidas en el men­saje del 21 de mayo; las primeras ocho propuestas, el Acuerdo GANE y el fondo FE, proclamados en el tiempo de Lavín, las 21 medidas de Bulnes, que duraron menos de una semana, los cuatro ejes que reemplazaron a las anteriores, los Ilamados "puntos de acuerdo" del pasado 24 septiembre y el acotado incremento del gasto público en educación anunciado en la Ley de Presupuesto 2012, para desembocar en el llamado a una mesa de diálogo.

En el período de más de 150 días que ya dura el conflicto, las autoridades han alternado sin transición entre el garrote y la zanahoria; se han movido entre la adulación –como Piñera en la ONU- y la represión, como el 14 de julio y el 6 de octubre; tanto han ofrecido negociar como recurrido a la amenaza; han pasado de la euforia a la furia, de la concesión al insulto y de la postración a la agresividad, sin comprender la demanda del movimiento estudiantil, ni el campo de interacciones en que se desenvuelve el conflicto, ni los recursos disponibles para cada uno de los actores del mismo, simplemente porque no están condicionadas a responder estímulos e incitaciones que se aparten de su estrecha visión de mundo.

La propia convocatoria a la mesa de diálogo se inscribe en esta secuencia de contradicciones. Es muy posible, y de hecho hay versiones que así lo afirman, que haya respondido a uno de esos conocidos arrestos personales de Piñera, en la creencia de que su vocación de “winner” y la audacia que mostró en el mundo de los negocios, son atributos suficientes para inclinar la balanza a su favor, cualquiera sea el escenario, en toda circunstancia. Sin embargo, la experiencia acumulada en algo más de año y medio de gobierno, todavía no le enseñado que en la política, como en el judo, los desaciertos propios propias invariablemente aumentan las posibilidades del oponente.
Es muy posible, y de hecho también hay versiones creíbles que así lo afirman, que asesores más lúcidos y políticos más conservadores lograron hacerlo comprender que un escenario de negociación directa como la mesa de diálogo, ofrece poco que ganar, acaso un par de titulares y unos cuantos puntos de rating, contra pérdidas potencialmente decisivas, tanto más graves cuanto que la demanda estudiantil, la gratuidad de la educación, apunta a uno de los soportes estratégicos de la concepción neoliberal, como es el subsidio a la demanda.

Los hechos se desarrollaron en conformidad con esa hipótesis.

El sábado 1 de octubre, ante el Consejo Nacional de la UDI, Piñera descartó de plano la gratuidad de la educación, a sabiendas de que ese era el tema principal de la segunda reunión de la mesa de diálogo, a la que el mismo había convocado. Si eso no es descartarla a priori, difícil imaginar qué lo sería.

El lunes 3, después de haberlo anunciado el domingo a través, cuando no, del diario El Mercurio, el Gobierno no sólo no se abstuvo de enviar proyectos de ley mientras durara el diálogo, como pedían los estudiantes, sino que despachó a trámite parlamentario un proyecto de ley, que a pretexto de resguardar el orden público, elevó sustantivamente las penas a conductas habituales en manifestaciones de protesta social, con el agravante de que deja librada la calificación de esas conductas a una institución policial ampliamente desacreditada por su historial represivo. Si eso no es un portazo al diálogo, difícil colegir qué lo puede ser.

Incluso, es perfectamente posible inferir que las provocaciones del Gobierno, incluida la prohibición oblicua de la marcha, apuntaban deliberadamente un escenario de aguda confrontación como el que se produjo la mañana del jueves 6, para meterle de contrabando, a una ciudadanía traumatizada, la idea de la necesidad de un arsenal represivo de mucho mayor tonelaje, por cierto en nombre del orden público, el derecho de la mayoría y la seguridad ciudadana, tópicos de primera y última hora del discurso neoliberal.

Sólo así se explica el desorbitado lenguaje utilizado por la Intendenta Metropolitana, Cecilia Pérez, quién sólo vio "delincuentes encapuchados sembrando temor en la población, y liderazgos irresponsables haciendo llamados por sobre la ley", y el nuevo sambenito repetido en todos los niveles del gobierno y los medios de comunicación, en el sentido de que el movimiento estudiantil está siendo cooptado "por los sectores más extremos".

Si esa es la estrategia, su éxito no está garantizado. En primer lugar, porque pese a que ya van 38 manifestaciones de parecida naturaleza en cinco meses de conflicto, en cada una de las cuales el objetivo mediático ha apuntado a criminalizar la movilización estudiantil por la vía de concentrar la cobertura en los disturbios y actos de violencia que inevitablemente se instalan en la periferia de eclosiones sociales de semejante envergadura, el movimiento estudiantil dispone de un sólido y extendido respaldo ciudadano, como mostró la encuesta Adimark de septiembre, donde el 79% de la muestra dijo estar de acuerdo con las manifestaciones de los estudiantes, tres puntos más que en la evaluación de agosto.

Pero, en lo principal, porque los estudiantes, contestes de ese apoyo, no se han dejado amedrentar ni evidencian señales de flaqueza, más allá del natural desgaste por un conflicto tan prolongado. Antes bien, en virtud de una paradoja dialéctica, las torpes provocaciones del Gobierno parecen darle nuevo impulso que posterga la fase de declinación propia e inherente de todo movimiento social. Además, los estudiantes saben que desmovilizarse a esta altura, es el camino más seguro a la derrota. De hecho, en los mismos instantes en que la Intendenta tronaba contra ellos, y los amenazaba con querellas criminales, la CONFECh convocaba a un nuevo Paro Nacional para el día 19 de octubre.

Cabe presumir que la densidad informativa de la jornada de movilización del 6 de octubre, que desafió y superó por amplio margen la prohibición del Gobierno, puede redundar en una amplia participación ciudadana en el Plebiscito Nacional por la Educación, programada para los días 7 y 8 de octubre. Por lo pronto, el portal Voto Ciudadano, donde se podía sufragar en línea desde el jueves 6 a mediodía, estaba colapsado.

En la reunión misma, según se ha podido reconstruir por los mensajes de twitter emitidos por los protagonistas, más que un diálogo, lo que hubo fue un monólogo del Ministro Bulnes, quién, esta vez con el apoyo de una presentación power point, repitió por enésima vez la oferta del gobierno, consistente en becas para el 40% de alumnos de menores recursos, sin siquiera escuchar la propuesta que llevaban los estudiantes, también respaldada en forma documental. Si eso no es atropellar los mínimos protocolos que exige un diálogo para ser calificado de tal, difícil interpretar qué puede serlo.

Sin embargo, sin que se le moviera un músculo, en un rostro de suyo pétreo, responsabilizó al movimiento estudiantil por el quiebre en la mesa de diálogo. Peor aún, lo hizo sobre la base de mentiras y consignas vacías de contenido.

Reiteró que el Gobierno no va a conceder la gratuidad que plantean los estudiantes, porque eso significaría que los impuestos de los pobres financiarían la educación de los más ricos.

Primero, eso es un sofisma neoliberal carente de contenido, y peor aún, una mentira flagrante. En lo que se refiere a educación básica y media, la afirmación de Bulnes desconoce y soslaya la educación particular pagada, esa que cobra aranceles en torno a los 200 mil pesos, y que ofrece una calidad comparable a los estándares del primer mundo. Bulnes ignora, o más bien simula ignorar, que ese segmento de estudiantes participa en alrededor del 8% del total de la matrícula primaria y secundaria. Bulnes omite que en ninguna parte de la demanda del movimiento estudiantil está planteada la gratuidad para ese segmento de población.

Respecto a la educación superior, ese tópico es aún más mentiroso, porque en el esquema actual, simplemente pagan todos, especialmente los pobres a través del endeudamiento, en el contexto de un millonario gasto publicitario de los planteles universitarios que compiten por atraer “clientes”, y de los cantos de sirena de una banca insaciable, que ha encontrado en el "mercado" estudiantil un nuevo nicho de negocios.

En segundo lugar, es falso que los estudiantes pretendan que los impuestos de los pobres financien la educación de los ricos. Si Piñera y Bulnes se detuvieran tan siquiera un segundo en escuchar los argumentos de la contraparte, se darían cuenta que lo que piden es ¡exactamente lo contrario!: que los impuestos de los más ricos, partiendo por las empresas transnacionales que explotan nuestros recursos naturales, financien un sistema público de educación para los que no puedan pagarla.

Los estudiantes no han planteado ningún tipo de segmentación, pero si eso es lo que le preocupa a Piñera, Bulnes y Cía, técnicamente no hay ninguna dificultad para darles en el gusto. Bastaría que en el nuevo sistema, cada universidad, al momento del proceso de matrícula, exija acreditación de renta familiar, y el que esté por encima de determinado monto, pues que pague el arancel.

Pero ese no es el problema, como tampoco lo es el temor de que los impuestos de los pobre financien la educación de los ricos. Esas son sólo declaraciones para la galería. El problema de fondo, como lo saben perfectamente Piñera, Bulnes y los neoliberales de todos los pelajes, es el subsidio a la demanda, los famosos "vouchers", y la eventualidad del retorno al subsidio a la oferta, vale decir, un sistema de educación pública gratuita e igualitaria, gestionada y garantizada por el Estado, y financiada con tributación progresiva.

Eso es lo que no pueden aceptar los neoliberales.

No sólo porque se terminaría el pseudo o cuasi mercado de la educación, en virtud del cual se han transferido siderales recursos públicos a sostenedores privados, sino porque, doctrinariamente, se derrumbarían las bases de sustentación del modelo neoliberal, con efecto de demostración e irradiación a todos los sectores de la actividad económica donde hoy predomina sin contrapeso.

Si aparentemente contra toda lógica, el Gobierno no sólo se aferra a una posición de notorio aislamiento, sino que ya ni siquiera se cuida de guardar las apariencias con un simulacro de negociación, es porque sabe que lo que está en juego con la coyuntura abierta por el movimiento estudiantil, es la supervivencia misma del neoliberalismo estratégico.

Es posible, e incluso probable, que el movimiento estudiantil no sea capaz, por sí mismo, de acabar con la educación de mercado, al menos en esta vuelta, porque eso implicaría el principio del fin del modelo neoliberal, y por tanto su derrota política. Pero que haya corrido la empalizada hasta esa frontera, es una proeza que la inmediatez tal vez impide aquilatar en su justa dimensión.

Por lo demás, no se afirma la imposibilidad de ese desenlace. Sólo que para eso es necesario que otros actores se suban al tablado y que fuerzas de refresco asuman el relevo. Pero no hay mucho tiempo. La historia muestra con regularidad que las oportunidades perdidas, después son extremadamente difíciles de remontar.



POR Francisco Herreros
Continuar leyendo...

lunes, 8 de agosto de 2011

REPRESIÓN EN CHILE

La represión en chile se ha hecho notar por estos días, lo que impresiona es la agresividad y contundencia de ésta pues los estudiantes (quienes fueron los que convocaron a la marcha) lo único que quieren es protestar de manera pacifica y ordenada a lo cual el gobierno se resiste y no da autorización para la marcha. con ello a primera hora del día se da detención a cualquier grupo que se reuniera en el centro de stgo. Lo que obviamente derivó en incidentes debido a la persecución de "carabineros" con el fin de que no se produjera lo que ya a esas alturas era inevitable, RECLAMAR EDUCACIÓN GRATIS Y DE CALIDAD.
El video a continuación muestra como un helicóptero de carabineros lanza desde las alturas bombas lacrimogenas arriesgando a que caiga a cualquier manifestante arriesgando hasta la vida por el solo hecho de pedir equidad.





Vale decir que los estudiantes ya se habían manifestado antes y de manera pacifica. solo un grupo minoritario provocó desordenes pero no se puede generalizar como lo hacen los medios conducidos por el gobierno.
dejaré acá un video de lo que fue la marcha cultural del 14 de julio y que ningún medio mostró

Continuar leyendo...

lunes, 25 de abril de 2011

Sobre la Ley de Violencia en los Estadios (o cómo matar a los pocos hinchas que van quedando)

Chile no es un país de hinchas. Con suerte, mucha suerte, es uno de simpatizantes. Marcelo Biesa hizo esta distinción en su famosa conferencia previa a las elecciones de la ANFP el año pasado, pero al parecer la diferencia no es fácil de entender para todos. “No son los jugadores, ni los árbitros ni los técnicos”, dijo Bielsa esa vez. “En el fútbol, los hinchas son los únicos insustituibles”. Pero este elemento básico, tan frágil y escaso en este lado de la cordillera, está seriamente amenazado por el Gobierno y su populismo de mercado.

El plan que está tratando de implementar el Miniterio del Interior, y que los medios de comunicación tratan de ambicioso, necesario, esperanzador, moderno y revolucionario, simplemente dificulta aún más el proceso de adquirir una entrada e ingresar al estadio a ver un partido de fútbol. ¿Y a partir de qué? ¿De un problema real y concreto que se vive cada fin de semana? ¿De una violencia despiadada que impide a miles de familias poder ir a apoyar a su equipo? No, no y no.

En Chile el hincha es un especimen raro. En extinción. El hincha -ese que asume y concreta el compromiso con su equipo, que va al estadio como el fiel a misa, que aunque gane o pierda no le importa una mierda- en este país es escaso. Y nadie se preocupa de él. Nadie le da facilidades para que pueda asegurar su presencia en los partidos importantes (sobre todo después de haberse bancado todo un año de partidos fomes con frío con lluvia sin gente con suplentes) ni se le consulta al momento de tomar decisiones institucionales que le afecten (como una remodelación del estadio o un cambio de localía). Es así como el hincha, el poco y raro hincha que va quedando, es maltratado, apaleado y puesto a prueba constantemente, como si no fuera suficiente sacrificio estar todos los domingos en un tablón viendo a tu equipo jugar mal otra vez.



Esto es así: la fidelidad y el fervor se perdieron. También desaparecieron de la política, de la religión y de casi todas las actividades que requieren de un costo físico y espiritual, más que monetario. Y por supuesto en el deporte -y el fútbol, específicamente-, que desde los 60s fue perdiendo tanto practicantes como fanáticos. Sino pregúntenle a Palestino, Santiago Morning, Cobresal o la U de Conce, que cada vez que juegan de local logran juntar, y a duras penas, mil personas de público. Difícil encontrar tantos casos de equipos de Primera División en el mundo que puedan existir sin hinchas. ¿Para quiénes juegan?

Aunque se quiera exponer lo contrario, la Ley no ayuda a estos pocos hinchas. Al contrario: no los distingue de los supuestos delincuentes y por lo tanto los discrimina y persigue. Quizá no sea su deber hacerlo, pero más parece otra manipulación de las SA para sumar más espectadores a un show que no existe. O, como dicen ellos, “quitarle el miedo a la familia y traerla de vuelta al estadio”. Por favor: la gente que dice tener miedo es la que no va al estadio, y es la que nunca va a ir, a menos que en el Nacional jueguen todos los finesdesemana el Barcelona contra el Real Madrid.

-Bueno, pero a eso hay que aspirar, pues. A que el espectáculo sea de primer nivel mundial -diría algún comentarista deportivo con lentes en el noticiero de un canal sensacionalista.

Pf. Y siempre es lo mismo: o lo comparan con el mejor partido del mundo o lo comparan con el cine. Que el cine está lleno siempre, que no hay flaites, que los asientos son cómodos y la comida grasienta. Pero la comparación que hay que hacer es otra: el fútbol chileno sufrirá igual que el cine chileno, ese que aun en las mejores salas (el que aun en el mejor estadio) es incapaz de llevar público y pelear un espacio con La Era del Hielo 8.

El problema, entonces, no son los estadios ni los barrabravas (a los que los políticos, los medios de comunicación y algunas celebridades como Felipe Bianchi, suelen confundir con hinchas). El problema es el chileno medio, desarraigado de cualquier causa o institución; y los clubes y autoridades, que en vez de fidelizar a la gente la ahuyentan con medidas que sólo buscan notoriedad mediática, pero que sólo se traducirán en estadios aún más vacíos en el mediano plazo y muchos más abonados al CDF. Mmm.

Pintorezco. Eso era lo único seguro al momento de jugarse un súperclásico. Pero desde este sábado, en un Estadio Nacional lleno de asientos pelados, esa pequeña certeza comenzará a desaparecer.

POR: 

Cristóbal Bley

FUENTE: panico.cl 
Continuar leyendo...

lunes, 4 de abril de 2011

El gran negocio de Libia (Los cables de la embajada de EEUU en Trípoli entre 2006 y 2010 filtrados por Wikileaks muestran obsesión por los pozos de petróleo)


Pasó de paria a amigo de Occidente y acumulaba muestras públicas de amistad de los más variados mandatarios, desde Silvio Berlusconi hasta Tony Blair, pasando por José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y el rey Juan Carlos. Pero incluso durante esta luna de miel, Muamar Gadafi ponía los pelos de punta a los diplomáticos de EEUU en Trípoli, según revelan decenas de cables secretos de la embajada filtrados por Wikileaks, que muestran una auténtica obsesión por los pozos de petróleo y por las dificultades que bajo su régimen encontraban las empresas occidentales para operar en el país.
"En Libia, el negocio es la política y Gadafi controla ambos", sostenía un informe confidencial de febrero de 2009. Los cables de los diplomáticos de EEUU lamentan reiteradamente las interferencias de la familia Gadafi, que controlaba los sectores económicos más lucrativos. Pero el asunto estrella de los documentos filtrados, que generó ríos de tinta muy superiores a la preocupación por los derechos humanos, es el endurecimiento de las condiciones de la docena de compañías petroleras occidentales que operan en el país, lo que provoca un gran malestar en la embajada.
Libia es el primer país africano en reservas de petróleo, con 46.000 millones de barriles estimados, el doble que EEUU. En 2010, alcanzó los 1,8 millones por día, procedentes en un 80% de la zona de Sirte y cuya venta supuso el 95% de los ingresos del Estado. Los principales clientes son Italia (28%), Francia (15%), China (11%), Alemania (10%) y España (10%).
Crudo fácil de extraer
El petróleo libio no sólo es abundante, sino de gran calidad y fácil de extraer, lo que lo hace especialmente rentable: en algunas zonas, el coste de extracción es de apenas un dólar el barril. Cuando entre 2003 y 2004, Naciones Unidas y EEUU levantaron las sanciones, tras la renuncia del régimen a la producción de armas de destrucción masiva, las grandes petroleras occidentales volvieron masivamente al país.
Las compañías internacionales que dominan el mercado libio son Eni, Repsol YPF y el consorcio estadounidense Oasis, que integra en Libia a CoconoPhillips, Marathon Oil y Ameranda Hess. Pero está también sólidamente instalada PetroCanadá, TNK y Gaz-prom (Rusia), Total (Francia), Saga Petroleum (Noruega), Wintershall y RWE (Alemania), OMV (Austria), BP (Reino Unido), Occidental, Halliburton, Exxon (EEUU) Chevron se marchó en 2010 porque sus exploraciones no daban resultados, Woodside (Australia) y Japan Exploration Company, entre otros.
Indignación
La Embajada de EEUU siguió con lupa las condiciones del sector y reflejó su creciente indignación en los cables que enviaba a Washington. A partir de 2006, el régimen libio inició una ronda de contactos con las multinacionales para extender las licencias y endurecer sus condiciones exigía ampliar la cuota de beneficios que corresponde al Estado y el pago de un bonus millonario adicional, entre otras novedades, pese a que los contratos se habían firmado hacía apenas tres años y que faltaba mucho para que expiraran, lo que provocó gran malestar a la Embajada. Y cuando la mayoría de petroleras aceptaban y firmaban, los funcionarios estadounidenses no ocultaban su indignación.
La alarma se enciende para EEUU a finales de 2007, cuando Eni aceptó las nuevas condiciones y firmó: "Pese a que Eni lo vende como un éxito, el acuerdo conlleva aspectos negativos y puede facilitar el camino para que se impongan exigencias similares a otras concesionarias de petróleo y gas extranjeros", lamenta un cable del 26 de octubre. Y añade: "El resultado es que Libia se queda con una parte mayor del petróleo producido y en las cuentas de Eni constarán menos reservas".
En cables posteriores, los diplomáticos de EEUU ahondan su preocupación: "Ejecutivos de empresas occidentales han mostrado reservas muy serias. Un ejecutivo dice que el acuerdo asusta y hay una preocupación generalizada de que ahora buscarán acuerdos similares con el resto". Y más: "La creciente avaricia de la NOC [empresa pública petrolera de Libia] puede hacer disminuir el interés de los principales operadores en Libia."
Las petroleras van firmando las nuevas condiciones, pero ello no aplaca el malestar de la Embajada de EEUU, que en noviembre de 2007 redacta otro informe: "Libia es un lugar excepcionalmente difícil para las petroleras internacionales, que tienen que afrontar numerosos y bizantinos problemas y sus márgenes de beneficios son comparativamente menores. La situación empeorará en los próximos años porque el Gobierno busca concesiones adicionales para maximizar los beneficios".
Cuando en junio de 2008 PetroCanadá firma un nuevo contrato que según la embajada de EEUU supone un espaldarazo a "los esfuerzos libios para imponer términos más duros a las petroleras extranjeras", los diplomáticos de EEUU muestran ya resignación: "Ante los altos precios del petróleo y las limitadas posibilidades para nuevas exploraciones y producción, las petroleras tragan y firman".
La única alegría se la da Chevron, que en julio de ese año explica su intención de dejar el país porque no encuentra yacimientos en la zona asignada. El funcionario lo registra así: "Son pesimistas ante las perspectivas negativas de encontrar algo. Además, son contrarios a esta mentalidad de subasta [del Gobierno libio] y reticentes a acceder a los términos draconianos que exige la NOC".
En enero de 2009, la Embajada apunta directamente al jefe del NOC, Shukri Ghanem, y monta varias reuniones con ejecutivos del sector que lo critican. Según los informes de la Embajada, entre los ejecutivos occidentales hay un "extendido malestar" contra él por su "falta de experiencia técnica" y por su "reticencia a reunirse con los ejecutivos de las petroleras extranjeras".
"Su enfoque y estilo han alienado a las petroleras extranjeras y daña la cooperación potencial. Otros ejecutivos nos cuentan que en determinados aspectos es un regreso al estilo de la década de 1970, cuando se veía a las compañías extranjeras desde una lente nacionalista que las consideraba entidades depredadoras", añade el informe. Y concluye: "El 95% de la economía depende del petróleo. El hecho de que el NOC esté en manos de un individuo autócrata mal visto por sus subordinados y por los profesionales internacionales del petróleo no augura nada bueno en el objetivo libio de incrementar la producción de 1,7 barriles por día a los 3 millones".
Poco después, el Gobierno libio convocó a las petroleras para pedirles que contribuyeran a un fondo "voluntario" que le permitiría compensar las indemnizaciones por acciones terroristas del pasado. "Hay malestar. Se les dice que tendrán mejor trato si hacen contribuciones "voluntarias". Tras la reunión, los mánagers se muestran firmes en no pagar, pero hay el rumor de que Gazprom y pequeñas firmas ya han contribuido".
Ola de privatizaciones
Este malestar se extiende a todos los nichos de negocio que van apareciendo al son de la ola privatizadora emprendida por el régimen. Los cables de la Embajada tratan sistemáticamente de enfriar el interés de las empresas de EEUU que quieren invertir en Libia.
Cuando el gigante Bechtel renuncia a construir un puerto comercial en Sirte que tenía apalabrado, la embajada lo eleva a categoría: "El fracaso de Bechtel muestra cómo se toman las decisiones ante las inversiones extranjeras importantes. Tras un año de esfuerzo y pese al desembolso de un millón de dólares, a numerosas visitas de alto nivel y a supuestos compromisos formales del Gobierno, ha sido imposible. El hecho de que un operador con los conocimientos y la potencia económica de Bechtel no lo logre debería servir como lección para la gran cantidad de empresas occidentales que quieren entrar en el floreciente mercado libio."
La Embajada también enfría el entusiasmo levantado por el ambicioso plan de privatizaciones puesto en marcha por Gadafi. En un cable de noviembre de 2009, advierte de que el Gobierno libio exige que los nuevos propietarios privados mantengan los puestos de trabajo: "Esto a menudo hace que sea poco atractivo para un inversor extranjero, en la medida en que la productividad de las empresas públicas libias es infame y tienen exceso de personal como consecuencia de las generosas leyes laborales libias".
Por los cables desfilan todo tipo de negocios, algunos patrocinados o bendecidos por gobiernos: manejos de Italia para que la empresa Sipsa gane un contrato para destruir químicos, el intento infructuoso de la empresa británica York Guns de colocar 130.000 rifles automáticos que los diplomáticos sospechan que acabarán en Chad o Sudán, operación vetada por el Gobierno británico que acabará asumiendo sin problema la rumana NFI, la mediación de un diplomático español en nombre de Espidesa (Técnicas Reunidas), que buscaba el visto bueno de EEUU para construir una fábrica de ácido nítrico, o las sugerencias de Tony Blair para que Libia invierta en Sierra Leona y Ruanda, países que el ex primer ministro británico dice que son prioritarios para su organización caritativa.
Los diplomáticos de EEUU describen también la tirantez entre las autoridades libias y francesas: subrayan la feroz oposición de Gadafi al proyecto de Unión Euromediteránea y los comentarios "sarcásticos" del mandatario libio sobre Sarkozy. Y, en sentido inverso, auguran un acercamiento a España tras la visita del rey a Trípoli, en 2009: "Entendiendo que en Libia el negocio es la política y que Gadafi controla ambos, España probablemente se beneficiará de la cálida relación entre Gadafi y el rey".
Aznar abrió el camino en 2003
José María Aznar fue uno de los dirigentes clave que facilitó la reinserción internacional del régimen de Muamar Gadafi y la expansión de empresas occidentales en Libia. En septiembre de 2003, el entonces presidente del Gobierno español fue el primer mandatario occidental en entrevistarse con Gadafi en Trípoli tras el levantamiento de las sanciones.
Pacto nuclear con Francia, Rusia y Estados Unidos
Gadafi buscó acuerdos simultáneos con Francia, EEUU y Rusia para iniciar un programa nuclear civil. Todos mostraron predisposición, pero ninguno pasó de las buenas palabras. El primer paso se dio durante la visita de Nicolas Sarkozy a Trípoli en julio de 2007, cuando ambos países suscribieron un memorando para cooperar en "las aplicaciones pacíficas de la energía nuclear".
La Embajada de EEUU consideró el pacto como "vago programa de cooperación que no compromete a nada". En abril de 2008, durante una visita de Vladímir Putin y "ante la insistencia libia" -subraya un cable filtrado-, Trípoli firmó otro memorando de cooperación nuclear igualmente vago. Y, en mayo de 2008, la Embajada da cuenta de que un alto cargo sondeó a EEUU con el mismo fin y tampoco en esta vía hubo avances.



Fuente: http://www.publico.es/internacional/369371/el-gran-negocio-de-libia
Continuar leyendo...

sábado, 2 de abril de 2011

Mi historia con la Universidad de Chile. ( Por Antonio Skarmeta)


Mi historia con la Universidad de Chile


Hola. Soy hincha de la Universidad de Chile. La "U". "El Chuncho". Como todas las enfermedades crónicas empezó de la manera más inofensiva.

Nací en Antofagasta, al norte de mi país y, para donde mirara, tenía el límpido cielo del desierto y el infinito del mar. Azul hasta saciarse. Para navegar y volar. Camino a la plaza del pueblo había un quiosco de revistas. Allí vendían Estadio. En la portada, un amable futbolista posaba con el balón a sus pies. Se llamaba Braulio Musso. Tenía una quijada prominente, parecida a la de mis tíos dálmatas. Su casaquilla era azul. El equipo había ganado un partido esa semana y la insignia del club, un "Chuncho", que en Chile es una suerte de búho o lechuza, parecía guiñarme un ojo. Le guiñé de vuelta, y en las pichangas de tierra y sol que siguieron a ese hallazgo, proclamé a los chicos de la escuela que sería de la "U" y que mi ídolo era Braulio Musso. Comenzaban los cincuenta. Cuando los otros muchachos, fanáticos del Colo-Colo, me despreciaron lanzándome coscorrones a mi entonces nutrida melena, miré al cielo y al mar y me nutrí de ese coraje.

Azul. Azurro. Un par de veces después, por lo tanto, sería indirectamente campeón mundial con el team de Italia.

¿Asociaciones líricas? Es la libertad del poeta. Miren la frase de Kandinsky que puse como epígrafe de mi novela El baile de la victoria:

Mientras más profundo es el azul, más convoca a los hombres hacia el infinito, más despierta en ellos el ansia hacia la pureza y lo intangible.

Luego fui a estudiar la secundaria a Santiago. Los ídolos de papel de la revista Estadio jugaban a metros de mi casa. Seguí la campaña de mi equipo con el estoicismo y la ridícula esperanza que todos los chilenos tenemos en nuestro fútbol. Inútil empeño, como el de Sísifo, poner nuestras ilusiones en algo para lo cual no tenemos genio.

Siempre nos abrumaban los brasileros, argentinos y uruguayos, y nuestra mayor emoción la conseguíamos si llegábamos cuartos ganándole a Paraguay. Hoy, lo normal es que Chile sea un simpático colista en casi todas las eliminatorias. Nos pasó la rasuradora. México, Colombia, Ecuador y, a ratos también Perú y Bolivia nos someten a escarnio.

Pero la "U" era especial. Sentí que era parte de mi alma y que yo debía insuflarle domingo a domingo mi aliento en las graderías. Mojado por las lluvias invernales, sin haber almorzado, alentaba a los bravos azules en partidos desesperados ante árbitros parciales que nos hacían hervir la sangre cuando cobraban penales en nuestra contra.

Decidí transformarme en un hincha orgánico e ingresé a la barra oficial de la "U". Una vez a la semana íbamos a ensayar cánticos, agitar plumeros y banderolas, y nos poníamos gorritos azules con una gran "U" roja al centro. Cuando nuestro equipo tenía compromisos en provincia, pagábamos cuotas para alquilar un bus maloliente con tubo de escape perforado por los caminos rurales y las pedradas de los hinchas de los cuadros rivales.

Alguna vez volvíamos derrotados del puerto de Valparaíso y al llegar de madrugada a Santiago, nuestro último consuelo era calmar el cansancio y la frustración del "cero" en el marcador sobre los muslos de la única hincha fémina que nos acompañaba y que nos repartía besos con lengua con mucha más prodigalidad que goles nuestra delantera.

De pronto, años de frustraciones culminaron en un milagro. Un cierto entrenador Álamos, no por nada apodado 'el Zorro', conformó en 1959 un equipo que obtuvo el campeonato. Fue el año en que empecé a escribir sistemáticamente, y el escritor Armando Cassígoli publicó mi primer cuento en una antología que se llamaba Cuentistas de la Universidad. Comenzaba oficialmente mi vida de plumario. Se rompía el cascarón. Como todos los diciembres, mi padre me pidió que hiciera un balance del año: "Extraordinario, papá —respondí— , publiqué mi primer cuento y la 'U' salió campeón".

Comenzaba nuestro mutuo Siglo de Oro. Con un libro arrebatadamente juvenil llamado Desnudo el tejado obtenía, gracias a cuentos que incluían mi pasión por el deporte, el Premio Casa de las Américas y la "U" se seguía superando y aportó la mayoría de los jugadores al seleccionado nacional que en el Mundial de 1962, jugado en Chile, nos ubicó en el tercer puesto detrás de Brasil y Checoslovaquia.

Se consolidaban nuestros astros. El equipo de la "U" pasó a ser bautizado como "El Ballet Azul": tan armónicos eran sus desplazamientos y tan frecuentes los "bailes" que les dábamos a nuestros rivales.

Yo seguía ligando mi destino literario al futbolístico de mi club. Frente a la máquina de escribir sentía el mismo torbellino que en las graderías de los estadios. Un día de iluminación mística —que me transportó vía expreso a casa para escribir mi primera novela, Las celebraciones (jamás publicada por razones extravagantes a este tema)— fue aquel cuando la "U" derrotó en el Estadio Nacional al Santos con Pelé incluido.

Mirando las maravillas que hizo en la "U" nuestro delantero Rubén Marcos, apodado sin hipérboles 'el Siete Pulmones', venciendo mi timidez le grité a nuestra barra mi pregunta extasiada: "¿Cuál es Pelé: el 8 azul o el de Santos?"

Años más tarde, escribiría mi primera novela: Soñé que la nieve ardía. Un joven talento provinciano del sur de Chile, Osorno, venía a la capital para triunfar como futbolista en alguno de los clubes grandes. El modelo era por cierto el Siete Pulmones.

En tanto, otras estrellas de la "U" se destacaban no solo en el balompié. En el partido por el Mundial del 62 entre Chile e Italia, nuestro zurdo Leonel Sánchez noqueó al delantero italiano David de un puñetazo tan certero que medio Chile quedó convencido de que quizás el puntero podría tener doble militancia en algún ring. Su puñetazo adquirió dimensiones épicas, pues la televisión acababa de entrar en Chile y lo vio todo el mundo. Lamentablemente también los italianos, quienes bautizaron a nuestro Leonel como 'Leonello'. Puesto que el partido se jugaba en Santiago con Chile como local, el árbitro tuvo la oportuna idea de estar mirando para otro lado. El recio Leonello está en el recuerdo de los italianos cincuentones en un miniranking internacional junto a Cassius Clay.

La jugada favorita del "Ballet Azul" era la siguiente: veloz desplazamiento por la banda izquierda de Leonel Sánchez hasta el banderín del córner, centro elevado, y salto angelical del grandote centrodelantero Carlos Campos, quien con su cabeza implacable hundía la pelota en la red.

Se decía que Carlos Campos jugaba a "la europea", esto es, se desprendía del balón en cuanto le caía en los pies. Pero la verdad era que no intentaba fintas de ningún tipo, pues carecía de toda malicia y técnica. Siempre le entregaba la responsabilidad a otro compañero de continuar el ataque mientras él corría tan rápido como le permitía su volumen de basquetbolista hasta el área chica a esperar el pase que le permitiera perforar la red. Era monótono en su falta de dribbling y en su oportunismo. Tanto así que pensé en un Diccionario del Diablo a la Ambroise Bierce: "Carlos Campos, delantero de fútbol de la Universidad de Chile, a quien Leonel Sánchez le pega pelotazos en la cabeza".

Pero,¡total!, en las tribunas nosotros queríamos la electricidad del seco gol y no nos importaba que nuestro team careciera de sutilezas "a la carioca". El asunto cambió radicalmente cuando en la "U" apareció el "divino" Marcelo Salas. Era tan excepcional su talento que fue bautizado como 'el Matador' en Chile. Luego brindó sus servicios para llevar a la gloria a River Plate en Argentina, y la Lazio y la Juventus en Italia. Jamás en Chile se habían pagado tantos millones de dólares por el pase de un jugador y las arcas de la "U" se llenaron.

Pero desprovista de su crack mi "oncena" se fue desnutriendo hasta sucumbir a una situación que este año de Dios del 2007 eufemísticamente debiéramos llamar melancólica: hoy tiene más deudas que puntos, se halla más cerca de la cola que de la cabeza y son más aguerridos los hinchas anarquistas en la tribunas que los modestos players, que sin estrategas ni conductores hacen bostezar a los locutores. Salas está de vuelta, pero paga el precio de la gloria: lesiones rebeldes, kilos de más y goles de menos.

Lejanos están los años en que una revista escribía de él:.

José Marcelo Salas Melinao es un iluminado. El ángel que lo acompaña por los senderos de la vida lo guía para que la carga sea más fácil de llevar. Muchos auguran que como nació en Nochebuena, hay una estrella que se preocupa por él. Su horizonte se pierde en un infinito invisible, dando a entender que hay Salas para rato.

Cuando leí por primera vez ese párrafo me asomaron lágrimas de felicidad a los ojos. Hoy que lo releo desde el pozo, las lágrimas otrora solo asomadas ruedan muchas y azules por mis mejillas.

Lo que no impide que el "chuncho" sigue aleteando en mi corazón.

Hasta la vista.
Continuar leyendo...

martes, 18 de enero de 2011

El inminente agotamiento del petróleo

Se denomina peak-oil (cénit, techo o pico del petróleo, en castellano) al momento en que la producción mundial de petróleo alcanza su máximo y comienza su declive irreversible: cada año se producirá menos petróleo. O deberíamos decir en rigor seextraerá, ya que el petróleo no se produce en el sentido en que podemos producir patatas o zapatos, ya que es una sustancia que se formó en la corteza del planeta hace millones de años y que los humanos no podemos producir. No existe un consenso sobre cuándo llegaremos a ese punto: las opiniones son diversas entre los estudiosos y no se podrá comprobar hasta varios años después de producirse eltecho. Según las fuentes que considero más fiables —por prestigio e independencia con respecto a gobiernos y multinacionales petroleras— o bien lo acabamos de pasar o bien estamos a punto de hacerlo en los próximos años.

La fecha exacta en realidad no tiene demasiada relevancia: la cuestión realmente crítica es que es un hecho irreversible que tenemos encima en términos históricos y que sus consecuencias en todas las esferas de las actividades humanas a nivel planetario serán desastrosas. Lógicamente el impacto será mayor en aquellos sectores más dependientes de esta sustancia tan especial, este verdadero tesoro geológico que tardó millones de años en formarse y que estamos dilapidando en apenas 150 años, revirtiendo de paso de manera suicida el proceso de secuestro de carbono que realizaron las algas prehistóricas y que permitió el desarrollo de las especies que hoy conocemos, incluida la nuestra.



Es fundamental tener en cuenta que no sólo menguará el número de barriles de petróleo que se pongan cada año a disposición de la economía mundial, sino que ese petróleo será cada vez de peor calidad, más costoso y difícil de extraer y refinar, y —lo que en definitiva cuenta— con un valor energético cada vez más bajo. Me refiero a lo que se conoce como Tasa de Retorno Energético (TRE), aspecto crítico de la cuestión: para extraer petróleo hace falta energía, y la relación entre la energía que obtenemos de cada barril y la que necesitamos gastar para obtenerlo, está cayendo en picado. Se calcula que para mantener una sociedad de tipo industrializado como la nuestra, cuya complejidad es altamente dependiente de este combustible fósil, se necesita obtener al menos un rendimiento de 5 barriles de petróleo por cada barril equivalente consumido en la extracción (Cutler Cleveland, Universidad de Boston). Hoy en día las tasas rondan los 10:1 (10 barriles obtenidos por cada 1) y puesto que dependemos cada vez más de los petróleos no convencionales como los obtenidos de las arenas bituminosas de Canadá o los de aguas profundas, esa tasa seguirá cayendo. Es algo muy alarmante y que nos hace ver hasta qué punto está desesperada esta civilización industrial adicta al petróleo por rascarle a la Tierra los últimos restos del combustible que la mantiene en marcha.

Y esto sin mencionar los ruinosos rendimientos energéticos de los agrocombustibles, que algunos presentan como sustitutos del petróleo, y que según diversos estudios no llegan ni al 1:1 (véanse por ejemplo los incluidos en el libro publicado por Icaria El final de la era del petróleo barato), y que muestran lo delirante que es gastar un barril de petróleo para cultivar soja —por ejemplo— con la que fabricar biodiesel para sustituir… ¡ese mismo barril que hemos gastado! Cuando cueste más energía extraer un barril que la que ese barril nos va a proporcionar, lógicamente el petróleo dejará de extraerse, pero bastante antes de llegar a ese punto, la sociedad industrial habrá dejado de existir y habremos vuelto a un tipo de sociedad mucho más simple y con menor consumo energético, posiblemente de tipo agrario y muy local.

Un modelo alimentario con los días contados
Cuando a cualquier urbanita se le plantea que pronto escaseará el petróleo, lo primero que piensa es que no podrá llenar el depósito de su coche o que le saldrá demasiado caro; es decir, pensará que el principal impacto será sobre su movilidad. Aun siendo esta una consecuencia cierta y muy importante —dada la dependencia casi absoluta del trasporte mundial con respecto a los combustibles derivados del petróleo—, donde tendrá una repercusión más grave el Cénit del petróleo será sobre el modelo agroalimentario, por dos factores principales: el modelo de producción y el modelo de distribución/comercialización.

El modelo de producción agroganadera actualmente predominante es sumamente dependiente del petróleo. Si nos paramos a analizar qué necesita una explotación industrializada convencional para producir alimentos veremos que su lista de insumos incluye una larga serie de productos vitales directa o indirectamente dependientes de los combustibles fósiles: gasóleo para la maquinaria y los sistemas de bombeo e irrigación; pesticidas, herbicidas y plásticos elaborados por la industria petroquímica; fertilizantes derivados del gas natural (otro combustible fósil cuyo agotamiento seguirá al del petróleo); y otros diversos productos que deben llegar a la granja trasportados por camiones desde cientos o incluso miles de kilómetros, incluyendo la mayor parte de los alimentos para los animales (piensos industriales). De hecho los cálculos realizados sobre esta dependencia nos indican que para producir cada caloría de alimento hoy en día se consumen de media 10 calorías de energía fósil (Giampietro y Pimentel, datos referidos a los EE.UU.).

En algunos lugares los altos precios que alcanzaron los combustibles en el verano de 2008 llevaron a aparcar los tractores y a retomar la tracción animal. También surgen ganaderos pioneros en el abandono de los piensos importados industriales y en la vuelta a los pastos locales en extensivo, un camino que sin duda a medio/largo plazo todos los demás deberán recorrer si pretenden subsistir.

En este sentido la sobredimensión, la mecanización, el monocultivo y la dependencia de la exportación, son factores críticos de vulnerabilidad que afectan a muchas explotaciones agrícolas y ganaderas convencionales, y que deberán ser corregidos, mejor ahora de manera anticipada y previsora que más adelante cuando los elevados precios de los insumos fósiles no dejen otra opción.

Esos factores fueron impuestos por políticas agrarias que nos vendían una perpetua disponibilidad creciente de energía y por mercados falseados que no tenían en cuenta los costes reales de los diferentes tipos de producción. Si no abandonamos ese barco en el que nos hicieron subir nos hundiremos con él y —lo que es más grave—arrastraremos a la población mundial con nosotros al hacerse imposible seguir produciendo alimentos por el sistema habitual.

Pero la situación a la que nos enfrentamos es aún más difícil puesto que el problema no radica sólo en el modo de producción y sus costes. A la hora de distribuir y comercializar los alimentos producidos por esas explotaciones convencionales, dependemos absolutamente de que toda la cadena de la distribución moderna centralizada funcione correctamente y sea capaz de trasportar los productos a grandes distancias, los procese mediante sistemas mecánicos de elevado consumo energético, los mantenga refrigerados, los empaquete con diversos tipos de plásticos y los deposite just in time en las estanterías de los supermercados de las ciudades. Imaginemos por un momento que esa gran distribución falla; no es un ejercicio mental demasiado difícil pues las huelgas del trasporte nos suelen poner por unos días en una situación similar: en menos de una semana las estanterías de los supermercados urbanos quedan vacías y comienza el caos. Debemos ver este tipo de situaciones como anticipos a pequeña escala de lo que podemos vivir en pocos años a escala mundial y permanente y extraer de ahí ciertas conclusiones. La más clara de ellas debería ser que cuanto mayor es la distancia de la que procede nuestra comida, más vulnerables somos a una interrupción o encarecimiento del trasporte y que sólo la producción local puede asegurarnos el suministro de alimentos y otros productos de primera necesidad.

El cambio de modelo es imprescindible
Si volviésemos a circuitos mucho más cortos de producción, trasformación y consumo, seríamos más resilientes, es decir más capaces de resistir este tipo de problemas. Algunos países ya están apostando por esta vuelta a la comida local, como Escocia, cuyo parlamento aprobó en 2008 una resolución en apoyo de las cadenas de suministro local para asegurar la alimentación de su población a la vista de la inminencia del Cénit del petróleo y de las crisis alimentarias. En los Estados Unidos en los últimos 10 años los mercados agrícolas locales han resurgido, aumentando su número en más de un 200% y superando ya los 6.000. El mismo fenómeno se está impulsando en mayor o menor medida en otros lugares, en ocasiones de la mano de movimientos de activistas por la soberanía alimentaria, la relocalización económica, la agroecología, la slow food o las Transition Towns.

La clave del cambio de modelo está en buscar la máxima autosuficiencia de las explotaciones. Cuando los costes de una explotación se disparan porque suben los combustibles, considero una estrategia miope reclamar subsidios a los combustibles, que no serán sino pan para hoy y hambre para mañana. Debemos reconocer que es un indicador de un problema estructural: esos costes nos dicen que dependemos totalmente de una sustancia y de un modelo que no son sostenibles, que en pocos años ya no estarán a nuestro alcance. Nuestra responsabilidad es cambiarahora para buscar la máxima autosuficiencia, dependiendo mucho menos del exterior y en todo caso sólo de aquellas otras explotaciones o industrias que estén próximas y sean también sostenibles. Para esta reconversión impostergable sí que serían útiles ayudas públicas como las que planteó el parlamento escocés: por contra, subsidiar el gasoil sólo servirá para prolongar la agonía de un modelo sin salida. También será muy útil apoyarse en el saber tradicional actualizado: la recuperación de los modos de producción integrada tradicional (policultivos agroganaderos), del abono animal, de la rotación de los cultivos, de la pesca tradicional a vela, etc. mejoradas con aportaciones de técnicas ecológicas y de diseño de sistemas sostenibles más recientes: agricultura biointensiva, permacultura, etc.

En paralelo será imprescindible que nos replanteemos nuestro mercado. Para ello busquemos nuestra clientela en la proximidad, pensemos qué alimentos es necesario producir en nuestra comunidad o cuáles pueden faltar si fallan las importaciones, y no pensemos tanto en exportaciones que ahora pueden parecer atractivas y competitivas pero que son totalmente dependientes de un trasporte artificialmente barato. Busquemos la distribución en comercios de proximidad o en la venta directa. Es decir,reestructuremos nuestra producción en torno a la autosuficiencia y la comunidad. Los cambios pueden ser dolorosos pero si los acometemos anticipadamente evitaremos cambios mucho más traumáticos en el futuro y una probable ruina. Puede que ahora lo veamos como una reducción de los ingresos, pero si lo hacemos con buen criterio la reducción de los costes compensará esos menores ingresos y estaremos haciendo nuestra explotación más resistente a futuros cortes de suministros.

Otras claves de esta trasformación nos las da Lidia Senra, del Sindicato Labrego Galego: “Potenciar el consumo de productos frescos, de temporada y a granel”. Eso lógicamente implica que los/las consumidores/as deben modificar sus hábitos—incluyendo una vuelta a un menor consumo de carne, cuya producción exige grandes cantidades de energía— y que el cambio ha de venir por ambas partes, con una concienciación mutua y un diálogo permanente en la búsqueda de alianzas sostenibles entre el campo y la ciudad para ser capaces de sobrevivir a un decrecimiento forzoso. «El camino está en la información, en el debate social sobre las consecuencias de las políticas agrarias y alimentarias que tenemos y en el compromiso de la ciudadanía para luchar por un cambio profundo de las mismas y también para que todas y todos tengamos información suficiente para ser más conscientes de que comprar es un acto político y que no tiene las mismas implicaciones comprar productos alimentarios procedentes de la agricultura industrial y de la gran distribución, que comprar productos del país en los mercados», reclama Senra.

Sin duda tenemos una descomunal lucha por delante, en primer lugar contra las políticas agrarias que nos obligan a sacrificar producción ecológica local para dar entrada a producción industrial extranjera, a perder pequeñas industrias trasformadoras y pequeños comercios de proximidad para favorecer la deslocalización y las grandes superficies. En pocos años, puede que menos de una década, el Cénit del petróleo hará muy difícil alimentarnos por esos canales y debemos hacer todo lo posible para mantener vivos los únicos de que dispondremos: los locales tradicionales y ecológicos.

Nos va la vida en esta lucha, que no sólo es contra el mercado agrícola capitalista actual sino también contra la regulación impuesta por las administraciones públicas que perjudica la viabilidad y supervivencia de esas cadenas cortas de producción, al poner demasiados obstáculos, regulaciones o tasas a la comercialización local y a la producción a pequeña escala. Es necesaria una profunda revisión de toda la normativa de producción y comercialización de alimentos a la luz de una situación energética que los gobiernos se niegan a reconocer públicamente, mientras van dejando que muera todo aquello que nos permitiría alimentarnos en un futuro sin petróleo.

Si caminamos en esta indispensable y urgente vuelta a una producción sostenible, estaremos de paso contribuyendo a luchar contra el cambio climático, pues ya sabemos que la producción y distribución de alimentos en el modelo agrícola y comercial actualmente hegemónico es uno de los principales factores del calentamiento planetario (hasta el 50% de las emisiones según datos de GRAIN en el nº 1 de ‘Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas’).

En este sentido es importante también hacer una autocrítica y reevaluar lo que consideramos ecológico. ¿Son realmente ecológicas unas manzanas producidas en ecológico en Chile pero que viajan miles de kilómetros para ser consumidas en España? Algunos activistas apuestan por la dieta de los 100 Km, por ejemplo, y rechazan cualquier producto que venga de una distancia mayor. Otros sólo consumen aquellos producidos en su biorregión. Es una propuesta difícil dado que la mundialización ha destruido ya muchos sectores productivos y por ejemplo es casi impensable vestirse sólo con prendas de lana, algodón o lino local. Pero en el futuro será de lo único que dispongamos a precios asequibles así que cuanto antes luchemos por recuperar esas vías de sustento local y compatibles con los límites naturales, más preparadas estarán nuestras comunidades para el impacto del Cénit del petróleo, un momento crítico para nuestra especie, que nos llevará a una gran Revolución de vuelta a la sostenibilidad o nos abocará, como advierte el experto en ecología humana William Catton, a un cuello de botella evolutivo en el que tal vez sólo logren sobrevivir unos pocos miles de personas.


fuente: Manuel Casal Lodeiro
Revista Soberanía alimentaria. Biodiversidad y culturas
Continuar leyendo...

martes, 23 de noviembre de 2010

¿queremos educar?

Cuando el ministro de educación dice que quiere mejorar la educación de los jóvenes ¿a que se refiere? a que sepan leer y escribir bien. sumar y restar bien pero que socialmente se encarguen los que están en el gobierno - ¿que lo hagan otros?- ¿que pierdan la capacidad de crítica y sean ovejas?. no me parece adecuado el cambio a la reforma educacional en ese ámbito. todos sabemos que es muy importante saber escribir y sumar. pero también hay que saber como funcionan las cosas y no dejar a la vida a quienes no se les enseñe como funciona una sociedad. a pensar de manera más crítica lo que intentan manejar otros.

"Aquí tenemos que preguntarnos: ¿Para qué estamos formando jóvenes? ¿Para el trabajo o para la vida? Son medidas donde lo único que interesa es la comprensión de los cálculos matemáticos para el trabajo y punto, y esa no es la idea de la educación" (gajardo)

la educación siempre entrega y nunca debe quitar, deberíamos partir por ahí.
aqui me detengo a pensar y reflexiono ¿para que sirve religión en la malla curricular? a mi la verdad que no me sirvió de nada y doy fe de que a ninguno de mis compañeros les sirvió para enfrentar la vida.. pero jamás olvidaré por ejemplo la clase de HISTORIA donde en una sola clase marcaría nuestras vidas de como ser siempre frente a lo que tengamos que hacer. hoy agradesco esas clases enormemente. por que si no fuera por eso quizás no estaría escribiendo acá y aun estaría trabajando para generar dinero para vivir. si vamos a hacer algo hay que hacerlo bien o mejor no hacerlo por que será peor la cura que la enfermedad.

“Cuando no hay tiempo para reflexionar uno enseña de memoria. Entonces, vamos a volver a la memorización que no sirve absolutamente de nada”, dijo Sofía Correa, investigadora de la Universidad de Chile, mientras el premio nacional de Historia Gabriel Salazar dijo que se está “desvistiendo a un santo para vestir a otro”.

El que no sabe de donde viene, no sabe hacía donde va.

Declaración de historiadores y profesores ante la llamada “revolución educativa”

¡más claro echarle agua!
Continuar leyendo...

viernes, 19 de noviembre de 2010

Creación de empleos, despidos y cesantía


La última encuesta del INE correspondiente al período Junio-Agosto 2010 concluyó que el 8,3 % de la fuerza de trabajo permanecía desocupada y buscando puestos de trabajo. Otra proporción importante está en la población pasiva, necesitada, pero desalentada de encontrar empleo. Es posible que la próxima encuesta trimestral arroje un porcentaje algo inferior por razones estacionales y porque cabría esperar que la reconstrucción y los mayores ingresos por el cobre generen más empleos. El gobierno busca publicidad sosteniendo que la creación de nuevos puestos es resultado de su política. La Ministra del Trabajo sacó a relucir los 202.000 nuevos empleos creados hasta Agosto, pero pasó por alto los 644.000 desempleados registrados en el trimestre, una cifra tres veces mayor que las nuevas ocupaciones, además de los 800.000 que se autocalifican de “subempleados”.

Es una mañosa costumbre de los neoliberales publicitar la cifra de nuevos empleos que arrojan las encuestas. Piñera en la campaña repitió majaderamente que su gobierno crearía un millón de nuevos empleos. Pero ni entonces ni ahora, ni él ni sus ministros presentan ningún plan concreto que diga dónde, cuándo y cómo lo hará. Tampoco nunca se atrevió a decir a cuánto se comprometía a reducir la desocupación. Se sabe que a pesar de ese millón de nuevos empleos, la desocupación seguiría igual o podría incluso aumentar, como consecuencia de una alta cifra de despidos. Se trata de opacar el verdadero problema, o sea el número de los que permanecen en la cesantía. La creación de empleos en el régimen que vivimos es, en la mayoría de los casos, efímera o transitoria. Habría que valorar las contrataciones a plazo indefinido y no tanto las a plazo fijo; apreciar el aumento del trabajo asalariado y no tanto el trabajo por cuenta propia, pues el plazo fijo y por cuenta propia son, a menudo, ocupaciones precarias, provisorias o temporales.

La existencia de un desempleo tan alto como el que soportamos desde que se implantó el modelo neoliberal con el golpe del 73, es un producto deliberado que los encargados de la política mantienen a toda costa. Bajo este sistema nunca se han bajado los índices de cesantía a niveles razonables. Nunca se ha superado una cifra tan mínima como el 3% de desempleo registrado durante la Unidad Popular. Incluso en los gobiernos democráticos, desde el Frente Popular hasta el de Frei Montalva, (con excepción del derechista Jorge Alessandri) la desocupación nunca llegó a ser un problema de preocupación nacional.

Si se le apura a dar una respuesta, Piñera dirá que el libre mercado, las empresas privadas van a resolver el problema. Entre tanto el gobierno hace todo lo contrario de crear trabajo. Se ha anunciado que 530 empleados de ENAP serán “desvinculados” en los próximos meses. Un grupo de mujeres damnificadas de Maule denunciaron que les cancelaron los contratos de trabajo en el Cuerpo Militar del Trabajo por…quedar embarazadas. El gobierno anunció que a partir del 4 de Noviembre unos 2.000 trabajadores contratados por el Cuerpo Militar del Trabajo serían despedidos. También el gobierno reconoce que en los pocos meses que lleva, unos 2.500 empleados a contrata o a honorarios de la administración pública han sido cesanteados. En este caso se trata de funcionarios que llevan años en esos puestos, sin ninguna protección legal pues no están amparados por el Código del Trabajo ni tampoco por el Estatuto Administrativo. Pueden ser despedidos, sin expresión de causa, sin indemnización por años de servicio y sus labores son tan exigentes como las del personal de planta, (turnos obligatorios, jornadas extraordinarias,etc) Suman 90.000 los trabajadores a contrata o a honorarios, los que están amenazados de despido en cualquier momento. Nada más fácil para un gobierno derechista como método para reducir el gasto fiscal.

Mientras prevalezcan los criterios de los economistas neoliberales y sus patrones empresarios, el desempleo masivo y estructural al sistema no podrá ser eliminado. Para éstos, una buena dosis de desocupados buscando trabajo disminuye la presión por mejores salarios de los que están ocupados, asegura mayores ganancias al capital, frena las ansias de los sindicalizados por luchar contra los abusos. El Banco Central asegura falsamente que una inflación baja sólo se puede afianzar mediante un alto desempleo. Por eso no está en sus funciones combatirlo.

Es de valorar las movilizaciones de las damnificadas del sur, de los trabajadores de ENAP, de la ANEF. Estas pueden adoptar diferentes formas y alcanzar objetivos limitados. Pero, ellas forman parte de una necesidad más de fondo, la búsqueda de un nuevo orden económico que asegure fuentes de trabajo para todos, estables, dignas y remuneradas con justicia.

por José Cademártori (rebelión)
Continuar leyendo...

 
Free Teeth MySpace Cursors at www.totallyfreecursors.com